Entre los ríos Sabandija y Lagunilla en cuyas llanuras se entrevistaron los conquistadores Sebastián de Belalcázar y Hernán Pérez de Quesada, se observaron unos ricos aluviones de oro que fueron explotados con el permiso de la Real Audiencia de Santa Fe. Entonces estructuraron el "Plan de Pacificación" y el comienzo de una colonia que Elías Cano bautizó con el nombre de San Lorenzo y que tuvo, el 19 de febrero de 1845, la inundación para ellos más grande de la cual se tuviera noticia desde los días del diluvio universal.
Ya empezaba una nueva era cuando los Panches, viviendo de la agricultura, la pesca y la caza, también sobrevivían con las plantaciones de coca que masticaban antes de iniciar sus correrías y hazañas guerreras. Algunos años después, en los territorios del distrito de Guayabal, iniciaron la formación del caserío doña Dominga Cano de Rada, Raimundo Melo, Aurelio Bejarano, Sinforoso Chacón y Marcos Laín, entre otros, para determinar, en 1906, la donación de cinco hectáreas, distribuyendo 50 metros para la iglesia, cien para la plaza principal y tres y media manzanas con sus bocacalles para formar el pueblo de Armero.
