Si bien es cierto Armero podía considerarse con una mayor extensión de tierra plana, también ello hubo de permitirle, por sus numerosas corrientes repartidas en ríos y quebradas, una buena parte de su atracción turística donde los balnearios, levantados en sus riberas, eran parte de su ambiente agradable para dejar transcurrir un poco de manera grata la existencia. Pero si se trata de discurrir sobre los sitios recreativos, podría también pensarse en el Club Los Pijaos, el Campestre o el Social y hasta distraerse con la emisora Radio Armero que en transistores de mano sintonizaban programas de boleros antiguos, rancheras y vallenatos lanzados en emisiones de complacencia. Los oían no sólo asiduamente desde las casas o a la orilla de los andenes donde sentados en taburetes se reunía la familia para recibir el fresco de la noche, sino caminando por los cuatro parques que iban desde el Infantil, Los Fundadores, El Santander y el 20 de julio. Y además, deseando cambiar los estáticos programas de televisión, recibían el sereno corriendo un abanico por el rostro en el teatro Bolívar o el Colombia con acciones al fondo de los viejos pistoleros o los corridos de José Alfredo Jiménez.
